Único día que íbamos a estar en Cali. Hay mucha gente que no viene por aquí, pero mientras preparaba el viaje vi que en estas fechas se celebraba el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, nos llamó la atención y decidimos incluirlo en el recorrido.
Por la mañana nos dedicamos a recorrer andando el casco histórico. Pasamos por el Museo del Oro, la plazoleta de San Francisco con su Capilla de la Inmaculada, la plaza de Caicedo con su catedral, compramos un bollo en una panadería local y llegamos a la Iglesia la Ermita.
Continuamos atravesando el parque paseo Bolívar hasta llegar a la famosa trompeta de Niche. Aquí ya apretaba el calor pero bien. Aun así seguimos andando hasta el monumento el Gato del Río, que nos pareció muy curioso. Acabamos la mañana pasando por la cercana Colina de San Antonio, antes de volver a la zona del hotel para comer y descansar.
Y por la tarde, después de la siesta, ya nos acercamos en un uber al festival. La que había allí montada era increíble. Todo bastante bien organizado, con un montón de puestos callejeros de todo tipo antes de entrar al recinto, con un montón de policía controlando los accesos y con seguridad privada revisando las mochilas. Y una vez dentro estaba dispuesto en distintos grupos de casetas. Por un lado las de artesanías. Por otro lado las de comida y las de bebidas, que estaban hasta arriba de gente. Y al fondo del todo un escenario espectacular sobre el que actuaban las bandas, con una plataforma giratoria para dar el paso de un grupo a otro. Nos lo pasamos fenomenal, y nos alegramos a haber incluido a Cali dentro del recorrido.
Estaríamos algo más de dos horas. Nos recogimos pronto, sobre las nueve, en otro uber al hotel, que al día siguiente teníamos otra vez vuelo interno, esta vez el último del viaje.
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