viernes, 22 de marzo de 2013

16-03-13. Último día en Male

El último día, al no poder bucear, fue un día de trámite. Finalmente opté por ir al hotel. Óscar se marchó en el vuelo de las 8:40, así que no tuvo que estar todo el día en Male sin hacer nada… Yo me hubiera cambiado gustoso con él, haber llegado a España el sábado y tener el domingo para descansar, pero…
Así que nada, a las 9:30 decíamos adiós al Southern Cross, que había sido nuestra casa por una semana. Nos llevaron al aeropuerto, donde la gente que no iba a ir al hotel (todos menos Mariano y yo) podía dejar los bultos y maletas en consigna. Desde allí nos despedimos hasta las ocho de la tarde, y cada uno por su cuenta. Al hotel nos trasladó un microbús, con maletas y todo, y en cinco minutos habíamos llegado. En la isla donde está el aeropuerto no hay más que éste y el hotel. De no haber tenido que cargar con las maletas, casi hubiéramos podido ir andando. Ya en el hotel teníamos distintos “menús”, según lo que quisieras coger: guardar las maletas y ducha, o además piscina, o también comida, con los traslados… Al final cogimos el más completo, ya de perdidos…
La tarifa también incluía internet, así que allí estuve cerca de tres horas, en el hall, que hacía fresquito. Luego antes de comer, un chapuzón en la piscina. La comida no estuvo mal, por 8 $ que pagamos por ella. Después de comer me eché un ratito en una tumbona junto a la piscina, para leer mientras hacía la digestión. Inevitablemente me quedé dormido. 




A las 16:15 nos acercamos a Male, para matar otro rato. Allí cumplimos con lo que no habíamos visto el día anterior: el mercado de verduras y sobre todo, el del pescado. Increíble cómo despiezaban los pescados más grandes, la rapidez y la habilidad… Allí me di cuenta que no hacía, ni de lejos, el bochorno del día anterior. También dimos una vuelta por las tiendas de souvenirs, pero sin nada que rascar. 






A eso de las 17:30, cogíamos el transporte de vuelta al hotel (menos de una hora en Male), y allí, tirado en la tumbona, leyendo las aventuras de Gerald de Rivia, hasta que se me hizo la hora de marchar al aeropuerto. Intenté llegar un poquito tarde, por eso de si había overbooking que me pusieran en primera, pero no hubo suerte.
Allí nos juntamos en el resto de la tropa, los que habían estado pasando el día en Male, que según contaron les fue bastante bien. Un lugareño les hizo de guía a cambio de que luego se pasaran por su tienda a comprar algo, y les enseñó la isla.
El primer vuelo de vuelta lo hice prácticamente dormido entero, cuatro horas hasta Dubai, quitando el rato de la cena. Me desperté cuando el avión tocó tierra. En Dubai, cinco horas de escala. Así que a pillar buenos asientos para seguir sobando otro rato… En estas estamos cuando me sorprende una aparición: pero si aquello que viene por allí es Óscar, que se supone que tenía que estar en España!!!
Resulta que su avión salió con retraso, y aunque él tuvo tiempo de hacer el transbordo, su maleta no, con lo que se quedó tirado toda la tarde-noche en Dubai, en un hotel que le pagó la compañía.
Y poco más, vuelo a Madrid de ocho horas, en el que algún sueño también eché, y tren de vuelta a casa.
Y como suelo decir, a preparar el siguiente viaje, que en esta ocasión no me sobra nada de tiempo… Uff, qué agobio!!!

jueves, 21 de marzo de 2013

15-03-13. Embudhoo Kandu, Feydhoo Wall.



Snif, snif… Último día de buceo. Hoy tenemos un poquito más de navegación, con lo que se retrasa el despertador una horita, que todo es de agradecer. Lo de todos los días. Minidesayuno, briefing e inmersión. Otro canal para ver más tiburones. Pero en esta ocasión apenas hay corriente y lo podemos hacer muy tranquilamente. De las mejores del viaje. Hay un montón de tiburones, vemos también alguna raya, un banco grande de barracudas, hasta cinco napoleones (me resarzo de la foto que no les hice ayer), meros patata, una tortuga… Uno montón de vida… Y sin entrar en deco nos dejamos ir por el arrecife mientras vamos subiendo, viendo morenas, peces león, y todo tipo de vida de arrecife… Muy muy completa y muy tranquila. Después ya se sabe… Desayunar (hoy ha habido bollitos), lectura, blog…


 








La segunda inmersión de hoy, y última del viaje la hacemos en una pared vertical de un arrecife. Es una inmersión muy tranquila. El objetivo principal es ver tortugas verdes. De esas vemos tres, pero también una gamba en una anémona, varios meros y muchos muchos peces pequeños. Sabiendo que es la última inmersión y que hay muy buena luz aprovecho para hacer fotos a mansalva. Y de repente, todo se acaba. De vuelta al barco, la gente empieza a estar tristona. Comemos y tenemos un buen rato libre por la tarde. 







Para el día de la vuelta (mañana) hay dos opciones. Pasar el día en Male o pagar una estancia en un hotel con piscina. Los italianos del barco van a hacer esta tarde una excursión a Male, así que me decido a ir para poder escoger mañana con más criterio. Nos acercamos a Male Jorge, Mariano y yo. A los italianos les está esperando un guía, pero como habla italiano o inglés, decidimos dar una vuelta por nuestra cuenta. A los diez minutos de desembarcar me doy cuenta que ya me he decantado por la opción del hotel para el día siguiente. No hay absolutamente nada que ver en Male. Además, hace mucho calor. Vamos andando al paso de la tartana por aceras estrechas llenas de gente, calles llenas de motos y tiendas de todo tipo. Y eso que estamos yendo por la zona comercial. Al final del recorrido, dirigiéndonos al puerto donde nos va a recoger el dhoni, aparece la primera tienda de souvenirs, donde aprovecho para comprar postales y sellos. Y de nuevo en el barco, copiando las fotos del todo el mundo, intercambiando correos… Esos previos de las despedidas. La cena nos la han montado hoy en la piscina de la cubierta superior. Han usado el borde para poner el mantel, y allí hacemos mesa redonda. Brindamos con los italianos por la salud, sobre todo. Nos ponen hasta helado de postre. Muy amables toda la semana, la verdad da gusto. Yo estoy que me caigo de sueño y me voy directamente al colchón. Al día siguiente me cuentan que me estuvieron llamando por la escotilla para que subiera a salir en las fotos, incluso Javi entró en la habitación, pero ni me enteré.

miércoles, 20 de marzo de 2013

14-03-13. Miyaru Kandu. Guraidhoo Corner, Villivaru Giri.



A las seis otra vez arriba .Estas costumbres no me gustan nada, pero bueno, es lo que hay si se quiere aprovechar la luz del día. Para empezar, vamos a repetir la tercera de ayer, Miyaru Kandu, para ver tiburones. No tenemos tanta suerte de verles pasar, pero justo cuando estamos abandonando la cornisa para empezar a ascender vemos justo encima de nosotros como veinte ejemplares de tiburón de punta gris y de punta blanca. Toda la inmersión tuve problemas con la cámara, porque se me soltó la rosca que sujeta el flash a la cámara y estuve más pendiente de eso que otra cosa. Pero bueno, fue una buena imagen que se me queda en la retina. 





Después, ya os podéis imaginar. Desayuno, siesta de después de desayuno, acabo el fotolibro… Tareas varias antes de la siguiente inmersión. Mientras hemos estado navegando al Atolón de Male sur.
La segunda del día es casi copia de la primera. Nos asomamos a otro balcón a ver tiburones. No hay tantos como en la otra, pero justo cuando nos vamos a ir, Judith nos avisa insistentemente. Justo encima de nosotros hay una formación de rayas águila, un montón. Y justo al momento un napoleón enorme, pero no puedo hacer la foto porque se me cruza el italiano para hacérsela él… Pero bueno, otra imagen para la retina. Luego vamos haciendo la subida poco a poco por el arrecife.






Subimos y ya está la comida esperando. Hoy hay ganas de vicio, así que después de comer, al igual que después de desayunar, siesta. Dos siestecitas me que cascado hoy que me han dejado casi nuevo. A las 14:30 de nuevo a bucear, esta vez en un giri. No, no es un extranjero. Es como una thila, pero la parte superior está a menos de cinco metros de la superficie. Este es un pináculo de unos 50 m. de diámetro y vamos a nuestro aire, dando la vuelta, sin ningún tipo de corriente, con mucha vida de arrecife, mucho peces pequeños y muchas anémonas con peces payaso. Lo que más me ha gustado es que como hemos ido solos, hemos estado a nuestro ritmo.














Luego a descansar, a esperar hasta las ocho, hora en la que nos vamos a ir a la playa a cenar. Hay gente que se ha ido a las cinco y media, después de la inmersión, a pasar la tarde en la isla (desierta) pero yo creo que ya voy a tener playa suficiente por la noche y me quedo en el barco.
A las ocho nos llevan a la playa para cenar. La verdad es que se lo han currado mucho. Han preparado una escultura de arena de un tiburón ballena, muy chulo. También han puesto luces y velas. Hay un montón de comida, hasta una barbacoa. Nos sacan botellas de vino y allí estamos cenando en una playa de una isla desierta. Todo un lujo. Pero sentado en bancos y mesas de madera, nada de llenarte de arena en el suelo, eh… Y luego, cuando acaba la cena, empieza la fiesta. Han traído hasta equipo de música, con unos altavoces enormes. Y todos a bailar (yo casi no, pero bueno). Fue una buena experiencia ver a los chicos maldivos del barco cómo se divertían. Disfruté. Pero no aguanté mucho tiempo, a las once al barco, a dormir. Luego cuando vinieron estos debieron estar danzando, tirándose al agua, tocando la campana… Pero ni me enteré.


martes, 19 de marzo de 2013

13-03-13. Kuda Rah Thila, Kunnavashi Kandu, Miyaru Kandu, Alimathaa Jetty.




Nos levantamos, otro día más, a las seis de la mañana. Queremos salir pronto para estar solos en la inmersión. Así que antes de las siete ya estamos en el agua. En esta ocasión la corriente es muy fuerte, tanto que nos cuesta no salir “volando”. Y la thila es muy pequeña, así que tenemos que atinar bien para no pasarnos y acabar en casa cristo… En muchas ocasiones nos tenemos que agarrar al rocaje vivo para no irnos. Eso sí, cuando la corriente te respeta, en las zonas abrigadas, la vida es muy abundante. Vemos incluso un pequeño tiburón de punta blanca. Y hay un grupo enorme de fusileros en la parte superior de la thila, moviéndose en grupo, e intentando escapar de carángidos en busca del desayuno… Como si estuvieras viendo un documental. Cuando llegamos a la reserva de la botella nos dejamos ir en el azul para que vaya el barco a recogernos. Como no hay día que no aprenda una cosa nueva, al practicar a tirar la boya me doy cuenta que las burbujas van hacia arriba, por lo que si quieres hacerlo bien es interesante colocar la boya de manera que las burbujas entren en ella…




Luego al desayuno, hoy han traído pastelitos dulces de varios tipos… Y también alubias, etc, etc.. Hasta el siguiente punto de inmersión tenemos cuatro horas de navegación. Cambiamos de atolón, el tercero del viaje. Ahora vamos a Felidhoo. Hoy toca comer un poquito tarde. Nos han avisado que hoy haremos cuatro inmersiones, y las tenemos que repartir de esa manera. Si buceamos después de comer se nos va a hacer muy tarde para hacer las cuatro. Así que mientras navegamos aprovecho para acabar los libros de la Rueda del Tiempo, volcar las fotos al ordenador, Óscar me hace el favor de arreglarme la linterna de repuesto, que había cascado. Los chicos del barco, los maldivos, que son majísimos, nos dejan hasta un estañador para soldar un contacto que se había roto. Y poco más.
La siguiente inmersión es la primera que hacemos en un canal. En el canal, punto de entrada o salida del atolón, hay mucha corriente, y toca pedalear de narices. Esta inmersión al principio es un poco desastre, nos vamos unos por un lado con la guía y otros por otro lado. Pero bueno, la inmersión es muy chula. Vemos varios tiburones de punta blanca en el canal. Y luego cinco posados en el suelo que al vernos llegar se van. La parte final de la inmersión, en la parte superior del arrecife, con muchísima vida, es ver los corales pasar, mientras te va llevando la corriente, sin hacer ningún tipo de esfuerzo. Vemos un pez hoja, bastante difícil de ver. Al salir veo que la linterna que hemos estado arreglando por la mañana está llena de agua, pero bueno, la intentaremos mantener.







Llegamos directamente a las 14:00, y a comer. Es llegar al barco y sonar la campana. Después, una pequeña siesta antes de la siguiente reunión, no llega a media hora. Y todo seguido, como el pasodoble, a por la tercera del día. En este caso, otro canal. La inmersión se llama Miyaru Kandu, y es sencilla. Miyaru es tiburón, y kandu canal. Se baja a 30 metros, se está abajo en el fondo, asomado a una especie de balcón, viendo los tiburones. Esta inmersión trata solamente de eso, estar quieto viendo pasar los escualos. Cuando llegamos a la reserva en la botella, nos dejamos ir en la corriente mientras vamos subiendo tranquilamente. He de decir que el gancho para las corrientes que me dejó el amigo Mauri me ha venido divinamente en esta inmersión. En vez de estar agarrado con la mano, echas el gancho y tienes las manos disponibles para manejar la máquina de fotos.  



En el barco aprovechamos para descansar hasta la cena y la nocturna. Intento darle vida a la linterna, pero la tengo prácticamente desahuciada. Esperamos un poquito más para hacer la inmersión ya que hay otros grupos y Judith prefiere que estemos solos. A mí las nocturnas me gustan especialmente por el ambiente que hay con las linternas bajo el agua. A las ocho menos cuarto hacemos el briefing y a continuación, como viene siendo costumbre, la inmersión. Esta inmersión se descubrió hace un par de años como consecuencia de un fedding (alimentación) involuntario. Sucedía que en un super resort de estos de lujo, iban todos los días los pescadores a vender el producto al hotel. Y cuando acababan, los restos de cabezas y tripas los tiraban al pantalán. Los tiburones y demás bichos se aprendieron la cosa y siguen yendo todos los días. Hoy tuvimos una suerte alucinante. Se juntaron alrededor de treinta especímenes de tiburón nodriza, además de rayas, algún atún… Chulísimo junto con las luces… Una maravilla…




Y después a cenar, que ya eran más de las nueve, muy tarde para lo que se estila por aquí… Ya van quedando pocos días…