sábado, 23 de abril de 2011

Madrid-Tashkent: un inicio complicado.

Y así, como quién no quiere la cosa, ya estábamos en marcha. La primera parada fue el parking de larga estancia de aparcaydespega. Me equivoqué al coger la salida, y en lugar de coger la del km. 19 que te lleva a Plaza Norte cogí la anterior a San Sebastián de los Reyes. Pero no hubo mayor problema. En un ratito, en Barajas.

Aquí empezó el problema, que realmente no fue tal, pero el susto todavía me dura.

Al ir a facturar le comento al hombre del mostrador que nosotros vamos  a Moscú, pero que las maletas las mande a Tashkent.

Me dice que no es posible, que el billete lo tenemos sólo hasta Moscú y que las manda allí, que allí las tenemos que recoger y volver a facturar.

Le cuento que no tenemos visado para recoger las maletas, pero esto solo lo empeora. Me dice que sin visado no me puede dar la tarjeta de embarque. Y mientras mi madre preguntando al niño del mostrador de al lado si era del Madrid o del Barça...

Después de unas llamadas el hombre accede a mandar las maletas a Tashkent, pero insinuando que no íbamos a ser capaces de coger la próxima tarjeta de embarque en Moscú.

A la hora de acceder al avión, nuevo control de visado y nueva tembladera de piernas por el miedo de que  nos echen atrás. Pero la chica que controla no se entera de mucho, sólo ve que pone visado hasta el 25, no que empieza el 24 (estamos a 15) y pasamos sin problemas.

No entiendo que para estar en tránsito te pidan visado, cuando no hace falta, pero eso es otro tema.

Así que por la noche, poco dormir por la preocupación de saber cómo conseguir en Moscú el embarque. Y también porque íbamos hacinados. Yo creo que los de ryanair tienen más sitio que el nuestro.

Total, que al llegar a Moscú seguimos las flechas de tránsito, hasta que nos encontramos con un mostrador más grande que un camión que ponía transit check in. En menos de cinco minutos teníamos nuestras tarjetas de embarque. Ese era el gran problema que nos íbamos a encontrar? La madre que lo trajo....

Como teníamos seis horas de espera nos echamos una cabezadilla (bueno, sólo yo). Mientras, a mi madre, que no conseguía dormir, le iba entrando el hambre. Así que cuando desperté nos fuimos a la clavada del siglo... digo... a desayunar.

Nos cobraron por un café, un té, un sandwich y un pastel 30€. No sé si es que  pagué con la tarjeta o qué, pero vamos, 30€...

Cogimos el vuelo a Tashkent sin problemas adonde llegamos tras cuatro horas escasas en un avión bastante mejor que el de iberia.

Al bajar la escalerilla creo oír: Nacho? Me doy la vuelta y veo un hombre que me vuelve a decir: Nacho? Asiento y me dice que ok. Cuando el autobús llega a la terminal, el hombre este nos coge por banda y nos cuela en todas las colas... porque somos turistas. A mí  no me parece muy bien, y menos viendo el jerol de los que esperan, pero, qué se le va a hacer...

Y tras recoger las maletas sin ningún problema (la madre que le trajo...) y pasar aduanas, allí nos esperaba nuestro guía, Muzaffar. Nos llevó al hotel y después de dejarnos instalados quedamos con él en una hora.

Cuando vino a buscarnos apareció con Natalia la chica de la agencia, que nos hizo unas fotos. Luego ya sólo Muzaffar nos llevó a ver distintas estaciones de metro ya que al lado del hotel hay una d e las entradas.

Tres cosas me llamaron la atención ese día:

- desde el aire Tashkent tiene muchísimas zonas verdes y árboles.

- no está prohibido fumar, la gente lo hacía en el aeropuerto.

- un chico joven, de unos 20 años, cedió el asiento en el metro a una señora mayor que acababa de entrar.

Luego, tras un paseo nocturno por la plaza de Amir Timur (Tamerlan para los amigos) cenamos por los alrededores, y bastante cansados, de vuelta al hotel. Mientras cenábamos Muzaffar sé fue a cambiarnos dinero: 1€=2400 sums.




El hotel no estaba mal. Está en la misma plaza de Amir Timur. Desafortunadamente nuestra habitación da a unos ventiladores y una sala de fiesta, que como hay una boda están con el chundachunda.

Pero estamos tan cansados que caímos rendidos.

jueves, 14 de abril de 2011

Ruta Uzbekistán

Ya no nos queda nada. Mañana a estas horas, Dios mediante y si el tiempo no lo impide, estaremos en el avión, esperando el despegue camino de Moscú, donde haremos una escala de unas 6 horas.
El recorrido que está previsto es el siguiente:
16-4: Llegada a Tashkent.
17-4: Tashkent-Urgench-Khiva.
18-4: Khiva.
19-4: Khiva-Bukhara.
20-4: Bukhara.
21-4: Bukhara-Shakhrisabz-Samarkanda.
22-4: Samarkanda.
23-4: Samarkanda-Tashkent.
24-4: Tashkent-Moscú.
25-4: Moscú-Madrid.
El viaje lo hemos organizado con una compañía uzbeka llamada Orexca. Después de varios correos cambiando ciudades, mirando opciones, y escogiendo hoteles que parece ser que no ha servido para mucho, la semana antes me escriben diciendo que los que había pedido hace un mes no están disponibles.
Al final hemos optado por estar dos días en Khiva, a costa de no ver más que excasamente Tashkent. Todos los comentarios que he leído y oído de la gente que ha estado allí dicen que no vale gran cosa (que no se me enfaden los tashkentetanos, o como se diga), así que básicamente estaremos solo una tarde.
La próxima crónica, desde nuestro destino.

jueves, 7 de abril de 2011

Preparativos Uzbekistán

Lo primero que se plantea uno al abordar un viaje de este tipo es pensar qué tipo de viaje quiere hacer.
Por fechas y presupuesto enseguida hemos descartado los viajes con las agencias de aquí, así que las dos opciones que quedan son viajar con una agencia uzbeka o viajar por libre.
Como en esta ocasión voy con mi madre, la opción de viajar por libre va a ser más cansada que la otra, que te dan todo hecho, así que la solución está clara. Además, al no ser la estancia demasiado larga, si lo llevas organizado, pierdes menos tiempo.
Por culpa de una operación de tobillo no hemos podido comprar los billetes de avión a tiempo, ya que no sabía si iba a estar recuperado, así que cuando los hemos querido comprar ya habían subido bastante de precio, y nos hemos visto obligados a ir vía Moscú.
Aunque leí en foros que podía tener problemas, la gestión del visado ha sido bastante sencilla. Lo único que hemos tenido que hacer ha sido enviar a la Embajada de Uzbekistán en Madrid una solicitud de visado, una foto y la tranferencia del dinero, junto con el pasaporte. Lo enviamos por mensajería y a los 10 días llamaron de la Embajada, que podíamos mandar a recogerlo.
En total, 14 días desde que dejé los pasaportes hasta que los he tenido en mi mano otra vez.



El siguiente trámite fue el visado ruso. Lo hicimos con Central de Visados Rusos. Esta vez tardó un poco más, y fue un poco más lioso, ya que hicieron falta, además de la solicitud del visado, dos fotos, la transferencia del dinero, el visado del país de destino y los billetes de avión (ya que la modalidad de visado era de tránsito), y un seguro médico. Yo me lo hice en Mapfre y me costó 34,69 €. Depende de las coberturas que quieras contratar. No obstante más de una semana antes de la salida, teníamos todos los requisitos a punto.


Otro de los preparativos ha sido el hotel de Moscú, ya que vamos a hacer una noche allí. El hotel elegido ha sido el Katerina City, creo que bien situado (al lado de la estación de trenes donde nos deja el que concecta con el aeropuerto de Domodedovo), y por 137 €, que para un hotel de cuatro estrellas y en Moscú, creo que no está mal.
De momento nada más...