Hoy comenzábamos la visita guiada por el país
y a las nueve, puntual como habíamos quedado, conocemos a la que va a ser
nuestra guía en esta semana, una chica de 25 años llamada Mary y que habla
castellano perfectamente. Según vamos saliendo de Erevan nos empieza a contar
datos de la economía, población, religión… El genocidio armenio está muy
presente. Pronto vemos que hoy el tiempo tampoco va a acompañar.
Tras un par de horas de coche llegamos al
primer complejo monástico de los tres que vamos a visitar hoy. Se trata de
Goshavank. Vank en armenio significa monasterio, así que esto viene a ser como
monasterio de Gosha, que fue el que lo fundó. Fue edificado en los siglos XII y
XIII. La estructura de las iglesias es muy sencilla. Antes de la nave de la
iglesia hay una pequeña sala, llamada gavit, y luego está la iglesia en sí.
Este complejo tiene tres iglesias: La de San Gregorio, la de la Santa Madre de
Dios, y la de San Gregorio el Iluminador, el primer katholikos (papa) armenio.
Durante esta visita llueve ininterrumpidamente. Aquí ya tomamos contacto con lo
que son los jachkares, cruces labradas en la piedra. No puede haber dos
iguales.
Desde aquí nos movemos a Haghartsin, otro
complejo del siglo XII. Significa algo así como las alas del águila, por la altitud
a la que se encuentra. Ha sido recientemente restaurado, financiado por un
jeque de los Emiratos Árabes (lo cual llama la atención). Dentro de este
complejo es de destacar el refectorio, bastante bien conservado. Durante esta
visita tenemos la suerte de que por breves momentos deja de llover.
El siguiente destino va a ser el monasterio
de Sevanavank (monasterio del lago Sevan), pero justo antes de llegar paramos a
encargar la comida para luego. En el trayecto este hasta aquí caigo ligeramente
traspuesto, no creo que fueran más de cinco minutos (aunque mi madre se empeña
en decir que sí, que casi un cuarto de hora). Después de reservar en el
restaurante nos dirigimos al monasterio. Como para llegar a él hay que subir
bastantes escaleras, mi madre se queda abajo, fisgando en los puestos del
mercadillo mientras Mary y yo subimos. Las vistas son muy chulas.
El monasterio
este antes se encontraba en una isla en mitad del lago, pero con los planes
soviéticos de aprovechamiento del agua, el nivel del lago bajo 50 m y ahora el
monasterio queda en una península accesible en coche. El complejo es del siglo
IX y constaba de tres iglesias, de las que ahora solamente quedan dos, las de
los Santos Apóstoles y la de Santa Madre de Dios. Como en la iglesia armenia no
existen santos como en la católica, mucho me temo que el nombre de las iglesias
se va a repetir constantemente. Dentro de la iglesia principal hay una de las
cruces de piedra más bonitas, ya que además de estar labrada, está historiada.
Al principio de la visita el tiempo nos respeta, pero repentinamente comienza a
llover con fuerza, lo que hace que vayamos un poco rápido.
Al bajar del monasterio ya está mi madre
esperando abajo, que se ha hecho amiga de todos los vendedores… menos mal que
el dinero lo llevo yo… Pero comenzamos las compras de distintos souvenirs, a
buen precio.
Después de esto ya nos acercamos a comer, que
se nos han hecho las tres y cuarto y hay hambre. La ubicación del restaurante
es formidable, con muy buenas vistas sobre el lago. La comida no está mal, pero
nos parece un pelín cara (comparado con lo que comimos el día anterior).
El último punto de la ruta es el cementerio
de Noratus, con más de 800 cruces de piedra. Dentro del cementerio nos llama la
atención que están pastando las ovejas, e incluso una vaca, y hay tres señoras
mayores que se empeñan en vendernos gorros de lana. Mientras estamos aquí
comienza a escañar agua con todas las ganas. Menos mal que cogí el paraguas,
que estuve a punto de dejarlo en el coche.
Así que ya cogemos camino de vuelta a Erevan,
mientras no sé de qué modo, me quedé ligeramente traspuesto, no creo que más de
cinco minutos (aunque mi madre asegura que fue media hora). Los
limpiaparabrisas a todo meter para intentar ver algo, una tormenta horrorosa.
Al llegar a Erevan el cielo ha despejado, y nos vamos un rato al hotel a entrar
en calor y quitarnos la humedad del cuerpo.
Al rato ya salimos a intentar comprar unos
zapatos, ya que con la humedad del día los de mi madre han quedado casi
mojados. Pero los que vemos son bastante caros y no muy prácticos para andar,
la verdad, así que nos vamos a cenar, justo al lado del hotel. La cena muy
abundante y sabrosa. Además hay cantantes tradicionales dando la murga amenizando la cena con sus tambores.
No nos queda más remedio que bajarla caminando. Nos
dirigimos a la plaza de la República, a ver el show de luz y sonido, pero le
pillamos justo terminando.
Así que nos encaminamos por una calle que no
habíamos visto el día anterior, muy bonita y lujosa, con casas nuevas y tiendas
de primeras marcas, y que nos dirige hacia la ópera. En este paseo vemos bastante más gente por la calle que el día anterior, donde nos pareció todo un poco desangelado. Y tras media hora de bajar la cena, de vuelta al hotel a descansar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario