23 mayo 2026

11-08-2025. Ruta por el valle de Cocora.

Este día queríamos llegar pronto al valle de Cocora, por un lado para evitar la marabunta, y por otro lado para evitar el posible calor. Así que no madrugamos más que otros días. Simplemente estuve menos tiempo haciendo fotos de los colibríes. Al pasar por la plaza de Salento ya vimos las colas de todo el mundo que estaba esperando a que les llevaran los willis. Al llegar a Cocora, y mira que ya lo sabía, me la volvieron a colar con el típico tío que se te pone en medio de la carretera para que aparques en su tierra. Eso nos supuso andar casi un kilómetro de más de ida, y otro de vuelta, que con la paliza que volví no fue poca cosa. Nos cobraron de entrada 50.000 pesos, y nada, para arriba a andar. Empezamos el recorrido en sentido horario, es decir, viendo las palmas de cera lo primero. Lo hicimos así porque no tenía yo muy claro que lo fuésemos a hacer completo, y así veíamos lo más chulo. La primera parte hasta llegar al primer mirador se hizo más o menos bien, aunque es subida todo el rato. Adela, que va más ligera que yo, incluso cuando llegó arriba vio un cóndor pasar bastante cerquita. Yo ya no tuve ocasión. Seguimos subiendo hasta el siguiente mirador, siempre por buen camino. Llega un punto en que hay otra caseta donde te cobran otros 16.000 pesos. Este es un buen momento para decidir si quieres seguir o te das la vuelta. A partir de aquí ya no hay más vistas de las palmas, te metes en monte cerrado.




Yo por un lado tenía ganas de seguir, por otro ya estaba cansado de tanta cuesta. Al final pudieron más la ganas de visitar la reserva de colibríes de Acaime. Yo sabía que había que desviarse del sendero principal, pero no sabía que tanto. Al final fue casi otra hora más de subida, y ya no por sendero, sino a veces por rocas directamente. Llegué bastante cansado, pero nos mereció la pena. Yo iba cargado con la cámara buena para hacer fotos, pero Adela que no le va la fotografía también disfrutó mucho, observando tan tranquila.





El camino de vuelta se nos hizo bastante duro. Va siguiendo el cauce de un riachuelo y no hay casi camino, así que tienes que ir bajando por rocas que están llenas de humedad y musgo. Te vas resbalando de continuo. Así que vas en tensión que te cansa más. Ya digo que se hizo largo. O es que estoy desentrenado, que todo hace.

Con la matada con la que llegamos, por la tarde poco más hicimos. Teníamos el masaje reservado, y de camino entramos en alguna tienda de artesanía para comprar algún regalo. Adela, como le gustó el masaje, también quiso hacerse la manicura, pero aquí se entretuvieron un poco mucho. Acabamos cenando en Super Patacón, que ya era la tercera vez que iba.

22 mayo 2026

10-08-2025. Finca cafetera y Circasia.

Al igual que el día anterior me levanté bastante temprano para hacer fotos a los colibríes. Adela se quedó descansando, ya que no había pasado muy buena noche por la humedad y el frío. Menos mal que luego con el desayuno se entonó un poco.






Hoy teníamos la visita a una finca cafetera. Entre las distintas recomendadas habíamos elegido Don Elías, y fue todo un acierto. Llegamos con bastante antelación y estuvimos dando un paseo por nuestra cuenta en lo que llegaba el resto de la gente, otro grupo de españoles con los que estuvimos intercambiando impresiones, ya que ellos hacían la ruta en sentido contrario al nuestro. El hombre que fue nuestro guía era todo un personaje, se ve que sabía un montón y nos hizo la visita super entretenida. Al final, lógicamente, acabamos pasando por la tienda.


El tiempo que nos quedaba en la mañana lo aprovechamos para acercarnos a Circasia, que no quedaba lejos. Aun sin estar mal, no tiene nada que ver con el colorido que tienen Filandia o la propia Salento, donde volvimos para comer.


Después de comer nos fuimos al hotel a echarnos la siesta, que la noche no había sido demasiado buena. La habitación ya había entrado en calor, y no volvimos a pasar frío. Al despertar volví a aprovechar para hacer fotos a los pajaritos, en lo que Adela se preparaba. El paseo por la tarde ya lo hicimos en Salento, que todavía no lo habíamos visto. Aprovechamos para reservar un masaje para el día siguiente, y tras alguna comprita una cena tranquila y a recogernos, que nos esperaba una buena pateada.











21 mayo 2026

09-08-2025. Filandia y Salento.

Como en principio íbamos a haber ido más al norte, que está más lejos, este día en el plan original aparecía simplemente llegar a Salento, visitando Filandia por el camino. Al estar mucho más cerca nos sobraba bastante tiempo, así que lo dedicamos a una de las actividades que más nos gusta en los viajes, un buen masajito.

Pero antes yo ya había madrugado para hacer fotos a los pajaritos que había en el estupendo jardín del alojamiento, por el que incluso pasaba un pequeño riachuelo. La afición continuó incluso durante el desayuno, con la cámara preparada por lo que pudiera aparecer.












Después de esto ya llegó el masaje, que estuvo estupendo, con el rumor del riachuelo como música de fondo. Al acabar recogimos con toda la tranquilidad del mundo y pusimos rumbo a Filandia, donde llegamos en hora y media. La conducción por esta parte de Colombia me sorprendió gratamente. Una vez te das cuenta de que cada uno va por donde quiere y adelanta por donde mejor le parece simplemente cambias el chip y empiezas a hacer lo mismo. Pero bueno, la carretera estaba en bastante buen estado.

Claro, que una cosa es llegar a Filandia y otra distinta es aparcar. Además este día era sábado, y todos los parking que tenía anotados estaban llenos. Así que nos tocó dar unas cuantas vueltas antes de dejar el coche un poco a desmano, con el temor además de llevarlo cargado con todas las maletas. Entre unas cosas y otras se había hecho ya la hora de comer, así que decidimos probar la famosa bandeja paisa, acompañada de agua de panela. Espectacular.

Después de comer dimos la típica vuelta al pueblo, que como los de esta zona son pequeñitos tampoco se tarda mucho, poco más de una hora.







Desde aquí ya fuimos directamente a nuestro alojamiento en Salento, el Hotel Selva Verde, donde estaríamos tres noches. Este hotel también tiene un jardín espectacular, con varios comederos para colibríes, pero al llegar, como había llovido, nuestra habitación estaba bastante húmeda y desapacible. Nos quedamos un poco destemplados y ya no quisimos salir el resto de la tarde.

20 mayo 2026

08-08-2025. Traslado al eje cafetero y Termales de Santa Rosa.

Este día teníamos nuevo vuelo, esta vez de Cartagena a Pereira, a las diez y media de la mañana. Mientras Adela se quedaba de nuevo ordenando la maleta yo salí a los alrededores bien temprano para sacar alguna foto de la ciudad sin mucha gente.

En el vuelo no tuvimos ningún problema, y al llegar a Pereira nos acercamos a la sucursal de la empresa de alquiler de automóviles Localiza para recoger el vehículo. Los trámites fueron rápidos y sencillos. En principio yo quería haber ido un poco más al norte, a la zona del Parque Nacional de los Nevados, para fotografiar pájaros. Pero a Adela le pareció demasiada distancia en coche. Además una compañera colombiana de baile le había recomendado la visita a los Termales de Santa Rosa, así que sustituimos un sitio por el otro. Nuestro alojamiento para esta noche fue el hotel Vísperas, bien cerquita de los termales. De camino paramos a comer en un centro comercial/supermercado, ya que al tener coche unos cinco días podíamos cargar alguna cosilla.

Nos entretuvimos algo más de lo que nos hubiera gustado, así que hicimos rápido el checkin en el hotel y tiramos para los Termales, que se nos pasaba la hora. Después de haber ido todavía no tengo claro si me gustaron o no. Por un lado el entorno era bien chulo, pero por otro estaba demasiado masificado. No tanto las piscinas como los vestuarios. Al final estuvimos el tiempo justo, una hora y media.

Como todavía nos quedaba mucha tarde volvimos al mismo centro comercial donde habíamos estado comiendo para hacer alguna compra de regalos para la familia. Pero acabamos volviendo al hotel para cenar.