17 octubre 2026

02-08-2026. Visita al Parlamento y alrededores y Plaza de los Héroes.


Teníamos la visita al Parlamento a las nueve y media de la mañana. Esta vez optamos por ir en metro. Llegamos con bastante antelación, porque no sabíamos si nos iba a costar encontrar la entrada, así que nos tocó esperar un rato mientras entraban los del turno anterior. Lo tienen bastante bien organizado. No dieron un pinganillo en el que sonaban explicaciones grabadas, y de vez en cuando la guía también hacía algún comentario. Es verdad que te llevan un poco a matacaballo, y no tienes casi tiempo para hacer las fotos, pero bueno, es suficiente.





A la salida nos acercamos a ver la escultura de los zapatos del Danubio, para luego pasar por la Plaza de la Libertad, y seguir buscando las pequeñas y grandes estatuas.










Aquí ya el calor pudo con nosotros y optamos por una prudente retirada al hotel a recuperar fuerzas. Tras un rato de descanso me acerqué a comer a la recomendada First Craft Beer & BBQ, donde me soplaron 23 € por una hamburguesa y una cerveza artesana. Será que me estoy haciendo mayor y todo me parece caro. O será que son precios normales en todos los sitios turísticos.

Después de una siesta reparadora, cuando bajó un poco el calor, cogimos la histórica línea 1 del metro para ir hasta la Plaza de los Héroes. Nos gustó bastante esa zona. Pasamos por el castillo de Vajdahunyad, buscando la estatuilla de Drácula, hasta acabar descubriendo que la habían vandalizado dos semanas antes. Ya decía yo que estaba difícil de encontrar.








En el parque se estaba bien a gusto, sobre todo cuando se fue el sol. Emprendimos la vuelta andando por la famosa avenida Andrassy, viendo las mansiones del primer tramo, hasta que nos cansamos y cogimos el metro hasta la ópera.

Rematamos el día en el famoso Szimpla Kert, con un bochorno espantoso, donde los techos goteaban de la humedad que había. Por nuestra experiencia, en Hungría no han descubierto el aire acondicionado más que en los hoteles. Para pasar el mal trago no me quedó más remedio que probar los famosos rollos de canela rellenos de helado, que te venden en todos los sitios. 11 € me soplaron por el heladito.



16 octubre 2026

01-08-2026. Nos vamos a Budapest.


Después de retrasar la decisión del destino del viaje todo lo posible, para ver si los dolores de espalda que tenía Adela remitían, como finalmente no nos atrevimos a meternos en un vuelo largo, para acompañar las tradicionales dos semanas en verano, de entre los destinos “cercanos”, el que más nos llamó la atención fue Budapest.

Con un mes de antelación cogimos los vuelos con Iberia y empezamos a armar el viaje, que realmente no necesitaba mucha preparación. Una semana solamente en Budapest se nos iba a hacer un poco larga, así que decidimos incluir también una escapada a Bratislava. Normalmente se suele visitar desde Viena, pero nosotros estábamos en Budapest, así que tendríamos que ir desde allí. El resto de cosas iríamos un poco improvisando sobre la marcha, aunque antes de salir reservamos la visita al Parlamento (casi nos quedamos sin entradas), una función en la ópera, y un crucero por el Danubio, que podríamos haber dejado hasta estar allí.

El viaje a Madrid lo hicimos con la habitual media hora de retraso gracias a Renfe. Menos mal que íbamos con tiempo. Hicimos los trámites sin problemas y en poco más de dos horas y media aterrizamos en Budapest. Habíamos cogido un bono de transporte mensual. Pensábamos que compensaba el uso que le íbamos a dar, y además nos ahorraba de andar sacando billetes individuales para cada trayecto.

Llegamos al hotel sobre las cuatro de la tarde, sin haber comido. Una vez dejadas las maletas, a esas horas lo primero que encontré abierto fue un kebab. Yo ya había estado en Budapest, pero fue en otra vida. Hace 32 años, en el año 94, haciendo un interrail con unos amigos siendo estudiante. El kebab me dio una bofetada de realidad respecto a la imagen que yo recordaba. 16 € por un kebab con patatas y refresco. La ciudad barata que conocí ya no existía.

Como en el hotel no teníamos el desayuno incluido, hicimos algo de compra en un supermercado cercano. Aquí pudimos comprobar que no todo había cambiado desde mi anterior visita. Las cajeras seguían igual de “simpáticas”.

A esas horas el calor todavía era inaguantable. Tuvimos entre 38 y 40º todos los días. Tras un rato de descanso en el hotel el plan que se nos ocurrió fue dar una vuelta en el tranvía 2, que va recorriendo el margen izquierdo del río. Nuestro hotel estaba situado cerca de la parada Deák Ferenc tér, bastante bien comunicado con metro, tranvías y autobuses. Nos acercamos andando hasta el Danubio, pasando por la plaza Vörösmarty, y según llegábamos empezamos a oír jaleo de concierto, pero preferimos dejarlo para la vuelta.









Después de un breve recorrido en el tranvía, nos volvimos dando un paseo, aprovechando que habíamos visto el Parlamento iluminado. Hungría llevaba varios meses de sequía, el Danubio tenía poco caudal de agua, lo que había obligado a parar la central nuclear, que usa el propio agua del río para refrigerar el reactor. Es por eso que, según leí en las noticias antes de salir de casa, habían decidido apagar la iluminación de los monumentos para ahorrar energía. Por eso, cuando vi el Parlamento iluminado, quise aprovechar para echar unas fotos. También comenzamos nuestra serie de fotos a las esculturas de Kolodko.



Cuando llegamos al concierto de nuevo, vimos que en los locales bajo el tranvía había varios bares, así que aprovechamos para tomar nuestras primeras cervecitas mientras escuchábamos la música, justo en la orilla del Danubio.

Así acabó nuestro primer día, bastante contentos porque todo se nos había dado según lo planeado.

28 mayo 2026

16-08-2025. Últimas visitas en Bogotá y vuelta a casa.

Las vacaciones se acababan. Teníamos el vuelo de vuelta a casa a las seis y media de la tarde, así que queríamos aprovechar la mañana libre todo lo posible. Lo primero que hicimos fue acercarnos en un taxi al museo Botero. Me gustó bastante más de lo que pensaba.





Luego fuimos recorriendo la parte antigua andando, primero la plaza Bolívar con la catedral, donde pillamos el desfile de una banda. Después nos acercamos al museo de Santa Clara, pero no llegamos a entrar. Creo recordar que la entrada nos pareció demasiado cara. Mientras paseábamos fuimos entrando en alguna tienda de recuerdos, pero como era de esperar, todo estaba más caro que lo que habíamos visto antes. De improviso llegamos al Santuario de Nuestra Señora del Carmen, que resultó bastante fotogénico.





El resto de la mañana se nos fue en pasear por esa zona en dirección a la plaza del Chorro de Quevedo. En toda esta zona, bastante turística, se veía mucha animación. Las calles con los murales estaban bien chulas.










Se terminaba el tiempo, y como no queríamos tener luego problemas en el aeropuerto, junto con lo que se tardaba en llegar de vuelta al hotel, decidimos poner fin a nuestro periplo. Y casi como despedida, fue el único momento donde vimos, podemos decir, a “gente problemática”, que más que pedir, exigían. Nos montamos rápido en el taxi y de vuelta al hotel para coger las maletas y salir hacia el aeropuerto. Aquí acababa nuestro periplo.