Las vacaciones se acababan. Teníamos el vuelo de vuelta a casa a las seis y media de la tarde, así que queríamos aprovechar la mañana libre todo lo posible. Lo primero que hicimos fue acercarnos en un taxi al museo Botero. Me gustó bastante más de lo que pensaba.
Luego fuimos recorriendo la parte antigua andando, primero la plaza Bolívar con la catedral, donde pillamos el desfile de una banda. Después nos acercamos al museo de Santa Clara, pero no llegamos a entrar. Creo recordar que la entrada nos pareció demasiado cara. Mientras paseábamos fuimos entrando en alguna tienda de recuerdos, pero como era de esperar, todo estaba más caro que lo que habíamos visto antes. De improviso llegamos al Santuario de Nuestra Señora del Carmen, que resultó bastante fotogénico.
El resto de la mañana se nos fue en pasear por esa zona en dirección a la plaza del Chorro de Quevedo. En toda esta zona, bastante turística, se veía mucha animación. Las calles con los murales estaban bien chulas.
Se terminaba el tiempo, y como no queríamos tener luego problemas en el aeropuerto, junto con lo que se tardaba en llegar de vuelta al hotel, decidimos poner fin a nuestro periplo. Y casi como despedida, fue el único momento donde vimos, podemos decir, a “gente problemática”, que más que pedir, exigían. Nos montamos rápido en el taxi y de vuelta al hotel para coger las maletas y salir hacia el aeropuerto. Aquí acababa nuestro periplo.