18 octubre 2026

03-08-2026. Zona de Buda y centro comercial Arena.

Nuestro primer destino del día era la Iglesia de Matías. Como abría a las nueve quisimos ir bien temprano. Subimos en el autobús 16, que nos dejó en la puerta. Aparte de por evitar calor, ir tan pronto estuvo bien porque había poca gente dentro. Cuando salimos una hora después ya se estaba llenando con los grupos grandes.







Después de trastear un poco por los alrededores, y aunque muchos dicen que no merece la pena pagar, visitamos el Bastión de los Pescadores. Nosotros, no sé si por edad o por forma de ser, no somos de ir haciéndonos fotos para luego publicar en redes sociales, pero este es el típico sitio donde se presta a ello, así que la visita dura el doble, esperando que la gente acabe su sesión de posados. Quitando eso, a nosotros sí que nos parece que merece la pena pagar la entrada.




Luego callejeamos por detrás de la iglesia, entre casas de colores, mientras el calor ya apretaba. Después de hacer una especie de “vuelta a la manzana”, aprovechando que teníamos el bono de transporte nos cogimos un bus que nos evitara un poco el calor y nos acercara al castillo. Pasamos por delante del Palacio Sandor, donde debía haber algún tipo de recepción, con coches oficiales y policía, y entramos en el recinto del castillo por una entrada lateral, donde está la famosa estatua del pájaro mítico turul. Aquí el calor ya caía a plomo. Menos mal que la fuente del Rey Matías estaba a la sombra, en los patios interiores. Con las ganas que tenía de acabar la visita, casi se nos pasa.





Seguimos el mirador del castillo hasta el extremo opuesto a donde habíamos entrado, ya que hay unos ascensores que te bajan hasta el nivel del río. Tienes que ir enlazando varios, pero bajas cómodamente. Cuando casi hemos llegado abajo, me da por mirar si había alguna estatuilla por la zona, y me doy cuenta que arriba del todo, al lado del turul, hay una de las más famosas, así que vuelta ascensor para arriba mientras Adela me esperaba en la sombra.





Como justo casi donde te deja el ascensor hay otra figurita, había que hacer la consabida foto. Pero esta nos costó un montón encontrarla. El gps decía que estábamos al lado, pero estaba bien escondida. Después de esto, sobre las doce y media, cogimos otra vez el bus para ir al hotel huyendo del calor.



El lugar elegido para comer hoy fue el Frici Papa, que me lo había recomendado un colega. Claro, que él estuvo en abril, pero en agosto no tenían aire acondicionado, y según comía un plato bastante regulero, me iban cayendo los gotones de sudor por la cara. Después de la siesta, buscando un plan para huir del calor, se nos ocurrió ir al siempre socorrido centro comercial. Nos acercamos en bus al Arena Mall donde pasamos casi toda la tarde, viendo las mismas tiendas y a los mismos precios que podemos encontrar en cualquier sitio. Por lo menos estuvimos fresquitos.


Y para rematar ya de noche, como a nuestra llegada el Parlamento estaba iluminado a pesar que decían que lo iban a apagar, se nos ocurrió ir de nuevo a la zona de Buda, al mirador frente al edificio, para hacer la típica foto con el reflejo en el río. Cuando llegamos nos llevamos el chasco, porque ya lo habían apagado. Hice lo que pude, pero nos confiamos el primer día, que de haberlo sabido nos podíamos haber cruzado.

Ya que estábamos por esa zona, aprovechamos para buscar alguna estatuilla más, y ya con eso rematamos el día.







17 octubre 2026

02-08-2026. Visita al Parlamento y alrededores y Plaza de los Héroes.


Teníamos la visita al Parlamento a las nueve y media de la mañana. Esta vez optamos por ir en metro. Llegamos con bastante antelación, porque no sabíamos si nos iba a costar encontrar la entrada, así que nos tocó esperar un rato mientras entraban los del turno anterior. Lo tienen bastante bien organizado. No dieron un pinganillo en el que sonaban explicaciones grabadas, y de vez en cuando la guía también hacía algún comentario. Es verdad que te llevan un poco a matacaballo, y no tienes casi tiempo para hacer las fotos, pero bueno, es suficiente.





A la salida nos acercamos a ver la escultura de los zapatos del Danubio, para luego pasar por la Plaza de la Libertad, y seguir buscando las pequeñas y grandes estatuas.










Aquí ya el calor pudo con nosotros y optamos por una prudente retirada al hotel a recuperar fuerzas. Tras un rato de descanso me acerqué a comer a la recomendada First Craft Beer & BBQ, donde me soplaron 23 € por una hamburguesa y una cerveza artesana. Será que me estoy haciendo mayor y todo me parece caro. O será que son precios normales en todos los sitios turísticos.

Después de una siesta reparadora, cuando bajó un poco el calor, cogimos la histórica línea 1 del metro para ir hasta la Plaza de los Héroes. Nos gustó bastante esa zona. Pasamos por el castillo de Vajdahunyad, buscando la estatuilla de Drácula, hasta acabar descubriendo que la habían vandalizado dos semanas antes. Ya decía yo que estaba difícil de encontrar.








En el parque se estaba bien a gusto, sobre todo cuando se fue el sol. Emprendimos la vuelta andando por la famosa avenida Andrassy, viendo las mansiones del primer tramo, hasta que nos cansamos y cogimos el metro hasta la ópera.

Rematamos el día en el famoso Szimpla Kert, con un bochorno espantoso, donde los techos goteaban de la humedad que había. Por nuestra experiencia, en Hungría no han descubierto el aire acondicionado más que en los hoteles. Para pasar el mal trago no me quedó más remedio que probar los famosos rollos de canela rellenos de helado, que te venden en todos los sitios. 11 € me soplaron por el heladito.



16 octubre 2026

01-08-2026. Nos vamos a Budapest.


Después de retrasar la decisión del destino del viaje todo lo posible, para ver si los dolores de espalda que tenía Adela remitían, como finalmente no nos atrevimos a meternos en un vuelo largo, para acompañar las tradicionales dos semanas en verano, de entre los destinos “cercanos”, el que más nos llamó la atención fue Budapest.

Con un mes de antelación cogimos los vuelos con Iberia y empezamos a armar el viaje, que realmente no necesitaba mucha preparación. Una semana solamente en Budapest se nos iba a hacer un poco larga, así que decidimos incluir también una escapada a Bratislava. Normalmente se suele visitar desde Viena, pero nosotros estábamos en Budapest, así que tendríamos que ir desde allí. El resto de cosas iríamos un poco improvisando sobre la marcha, aunque antes de salir reservamos la visita al Parlamento (casi nos quedamos sin entradas), una función en la ópera, y un crucero por el Danubio, que podríamos haber dejado hasta estar allí.

El viaje a Madrid lo hicimos con la habitual media hora de retraso gracias a Renfe. Menos mal que íbamos con tiempo. Hicimos los trámites sin problemas y en poco más de dos horas y media aterrizamos en Budapest. Habíamos cogido un bono de transporte mensual. Pensábamos que compensaba el uso que le íbamos a dar, y además nos ahorraba de andar sacando billetes individuales para cada trayecto.

Llegamos al hotel sobre las cuatro de la tarde, sin haber comido. Una vez dejadas las maletas, a esas horas lo primero que encontré abierto fue un kebab. Yo ya había estado en Budapest, pero fue en otra vida. Hace 32 años, en el año 94, haciendo un interrail con unos amigos siendo estudiante. El kebab me dio una bofetada de realidad respecto a la imagen que yo recordaba. 16 € por un kebab con patatas y refresco. La ciudad barata que conocí ya no existía.

Como en el hotel no teníamos el desayuno incluido, hicimos algo de compra en un supermercado cercano. Aquí pudimos comprobar que no todo había cambiado desde mi anterior visita. Las cajeras seguían igual de “simpáticas”.

A esas horas el calor todavía era inaguantable. Tuvimos entre 38 y 40º todos los días. Tras un rato de descanso en el hotel el plan que se nos ocurrió fue dar una vuelta en el tranvía 2, que va recorriendo el margen izquierdo del río. Nuestro hotel estaba situado cerca de la parada Deák Ferenc tér, bastante bien comunicado con metro, tranvías y autobuses. Nos acercamos andando hasta el Danubio, pasando por la plaza Vörösmarty, y según llegábamos empezamos a oír jaleo de concierto, pero preferimos dejarlo para la vuelta.









Después de un breve recorrido en el tranvía, nos volvimos dando un paseo, aprovechando que habíamos visto el Parlamento iluminado. Hungría llevaba varios meses de sequía, el Danubio tenía poco caudal de agua, lo que había obligado a parar la central nuclear, que usa el propio agua del río para refrigerar el reactor. Es por eso que, según leí en las noticias antes de salir de casa, habían decidido apagar la iluminación de los monumentos para ahorrar energía. Por eso, cuando vi el Parlamento iluminado, quise aprovechar para echar unas fotos. También comenzamos nuestra serie de fotos a las esculturas de Kolodko.



Cuando llegamos al concierto de nuevo, vimos que en los locales bajo el tranvía había varios bares, así que aprovechamos para tomar nuestras primeras cervecitas mientras escuchábamos la música, justo en la orilla del Danubio.

Así acabó nuestro primer día, bastante contentos porque todo se nos había dado según lo planeado.