16 octubre 2026

01-08-2026. Nos vamos a Budapest.


Después de retrasar la decisión del destino del viaje todo lo posible, para ver si los dolores de espalda que tenía Adela remitían, como finalmente no nos atrevimos a meternos en un vuelo largo, para acompañar las tradicionales dos semanas en verano, de entre los destinos “cercanos”, el que más nos llamó la atención fue Budapest.

Con un mes de antelación cogimos los vuelos con Iberia y empezamos a armar el viaje, que realmente no necesitaba mucha preparación. Una semana solamente en Budapest se nos iba a hacer un poco larga, así que decidimos incluir también una escapada a Bratislava. Normalmente se suele visitar desde Viena, pero nosotros estábamos en Budapest, así que tendríamos que ir desde allí. El resto de cosas iríamos un poco improvisando sobre la marcha, aunque antes de salir reservamos la visita al Parlamento (casi nos quedamos sin entradas), una función en la ópera, y un crucero por el Danubio, que podríamos haber dejado hasta estar allí.

El viaje a Madrid lo hicimos con la habitual media hora de retraso gracias a Renfe. Menos mal que íbamos con tiempo. Hicimos los trámites sin problemas y en poco más de dos horas y media aterrizamos en Budapest. Habíamos cogido un bono de transporte mensual. Pensábamos que compensaba el uso que le íbamos a dar, y además nos ahorraba de andar sacando billetes individuales para cada trayecto.

Llegamos al hotel sobre las cuatro de la tarde, sin haber comido. Una vez dejadas las maletas, a esas horas lo primero que encontré abierto fue un kebab. Yo ya había estado en Budapest, pero fue en otra vida. Hace 32 años, en el año 94, haciendo un interrail con unos amigos siendo estudiante. El kebab me dio una bofetada de realidad respecto a la imagen que yo recordaba. 16 € por un kebab con patatas y refresco. La ciudad barata que conocí ya no existía.

Como en el hotel no teníamos el desayuno incluido, hicimos algo de compra en un supermercado cercano. Aquí pudimos comprobar que no todo había cambiado desde mi anterior visita. Las cajeras seguían igual de “simpáticas”.

A esas horas el calor todavía era inaguantable. Tuvimos entre 38 y 40º todos los días. Tras un rato de descanso en el hotel el plan que se nos ocurrió fue dar una vuelta en el tranvía 2, que va recorriendo el margen izquierdo del río. Nuestro hotel estaba situado cerca de la parada Deák Ferenc tér, bastante bien comunicado con metro, tranvías y autobuses. Nos acercamos andando hasta el Danubio, pasando por la plaza Vörösmarty, y según llegábamos empezamos a oír jaleo de concierto, pero preferimos dejarlo para la vuelta.









Después de un breve recorrido en el tranvía, nos volvimos dando un paseo, aprovechando que habíamos visto el Parlamento iluminado. Hungría llevaba varios meses de sequía, el Danubio tenía poco caudal de agua, lo que había obligado a parar la central nuclear, que usa el propio agua del río para refrigerar el reactor. Es por eso que, según leí en las noticias antes de salir de casa, habían decidido apagar la iluminación de los monumentos para ahorrar energía. Por eso, cuando vi el Parlamento iluminado, quise aprovechar para echar unas fotos. También comenzamos nuestra serie de fotos a las esculturas de Kolodko.



Cuando llegamos al concierto de nuevo, vimos que en los locales bajo el tranvía había varios bares, así que aprovechamos para tomar nuestras primeras cervecitas mientras escuchábamos la música, justo en la orilla del Danubio.

Así acabó nuestro primer día, bastante contentos porque todo se nos había dado según lo planeado.

28 mayo 2026

16-08-2025. Últimas visitas en Bogotá y vuelta a casa.

Las vacaciones se acababan. Teníamos el vuelo de vuelta a casa a las seis y media de la tarde, así que queríamos aprovechar la mañana libre todo lo posible. Lo primero que hicimos fue acercarnos en un taxi al museo Botero. Me gustó bastante más de lo que pensaba.





Luego fuimos recorriendo la parte antigua andando, primero la plaza Bolívar con la catedral, donde pillamos el desfile de una banda. Después nos acercamos al museo de Santa Clara, pero no llegamos a entrar. Creo recordar que la entrada nos pareció demasiado cara. Mientras paseábamos fuimos entrando en alguna tienda de recuerdos, pero como era de esperar, todo estaba más caro que lo que habíamos visto antes. De improviso llegamos al Santuario de Nuestra Señora del Carmen, que resultó bastante fotogénico.





El resto de la mañana se nos fue en pasear por esa zona en dirección a la plaza del Chorro de Quevedo. En toda esta zona, bastante turística, se veía mucha animación. Las calles con los murales estaban bien chulas.










Se terminaba el tiempo, y como no queríamos tener luego problemas en el aeropuerto, junto con lo que se tardaba en llegar de vuelta al hotel, decidimos poner fin a nuestro periplo. Y casi como despedida, fue el único momento donde vimos, podemos decir, a “gente problemática”, que más que pedir, exigían. Nos montamos rápido en el taxi y de vuelta al hotel para coger las maletas y salir hacia el aeropuerto. Aquí acababa nuestro periplo.

27 mayo 2026

15-08-2025. Llegada a Bogotá.

Tercer día del viaje con vuelo interno sobre las diez de la mañana. La rutina ya la sabíamos. Levantarnos pronto, taxi al aeropuerto, dos horas de espera, una hora de vuelo y llegada a destino. Y ya en destino otro taxi al hotel, en esta ocasión el GHL Collection 93, donde sólo pasaríamos esta noche. Una vez dejados los bártulos volvimos a coger otro taxi, esta vez en dirección al cerro de Montserrate. En seguida nos dimos cuenta del caos circulatorio que es Bogotá. Cuando llegamos a la taquilla del teleférico para subir al cerro había bastante cola, nos comentaron que como un par de horas. Además hacía muchísimo aire, así que como teníamos poco tiempo en Bogotá no quisimos esperar, y con un uber esta vez nos acercamos al centro, al museo del oro. Con tanto ir y venir se nos había hecho la hora de comer, así que en los alrededores pillamos una pizzería que nos hizo el apaño, y luego entramos ya al museo. Hicimos una visita guiada con una muchacha que lo explicó estupendamente. Vas un poco más rápido que si estuvieras tú solo, pero te centras en las piezas realmente importantes.


Cuando salimos nos acercamos al museo de la esmeralda, que está en el edificio de Avianca. Al entrar (al edificio, no al museo) tuvimos que dar los pasaportes, tomaron nota, pasamos control… Había bastante seguridad. El museo como tal es pequeñito y no dice mucho, pero merece la pena subir por las vistas.

Al salir empezó a jarrear de mala manera, así que nos metimos en un bar a tomar una cerveza en lo que escampaba. Cuando paró estuvimos viendo un mercado de artesanías, pero no hubo nada que nos llamara especialmente la atención. Nos dimos otra pequeña vuelta por la zona y con otro taxi nos volvimos para el hotel, que tardábamos tres cuartos de hora en llegar.

26 mayo 2026

14-08-2025. Visita de Cali.

Único día que íbamos a estar en Cali. Hay mucha gente que no viene por aquí, pero mientras preparaba el viaje vi que en estas fechas se celebraba el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, nos llamó la atención y decidimos incluirlo en el recorrido.

Por la mañana nos dedicamos a recorrer andando el casco histórico. Pasamos por el Museo del Oro, la plazoleta de San Francisco con su Capilla de la Inmaculada, la plaza de Caicedo con su catedral, compramos un bollo en una panadería local y llegamos a la Iglesia la Ermita.







Continuamos atravesando el parque paseo Bolívar hasta llegar a la famosa trompeta de Niche. Aquí ya apretaba el calor pero bien. Aun así seguimos andando hasta el monumento el Gato del Río, que nos pareció muy curioso. Acabamos la mañana pasando por la cercana Colina de San Antonio, antes de volver a la zona del hotel para comer y descansar.





Y por la tarde, después de la siesta, ya nos acercamos en un uber al festival. La que había allí montada era increíble. Todo bastante bien organizado, con un montón de puestos callejeros de todo tipo antes de entrar al recinto, con un montón de policía controlando los accesos y con seguridad privada revisando las mochilas. Y una vez dentro estaba dispuesto en distintos grupos de casetas. Por un lado las de artesanías. Por otro lado las de comida y las de bebidas, que estaban hasta arriba de gente. Y al fondo del todo un escenario espectacular sobre el que actuaban las bandas, con una plataforma giratoria para dar el paso de un grupo a otro. Nos lo pasamos fenomenal, y nos alegramos a haber incluido a Cali dentro del recorrido.


Estaríamos algo más de dos horas. Nos recogimos pronto, sobre las nueve, en otro uber al hotel, que al día siguiente teníamos otra vez vuelo interno, esta vez el último del viaje.

25 mayo 2026

13-08-2025. Pajareo y llegada a Cali.

Bien tempranito, a las seis de la mañana, había quedado con el guía, un muchacho joven que se veía que controlaba una barbaridad. Me apremió porque la perdiz Manchas es muy puntual, y si no estamos a la hora exacta, no la íbamos a ver.

Después de esto nos fuimos a buscar un búho de anteojos, que lo hicimos estupendamente. Tuvimos que salir de la finca y caminar un ratillo, pero se dio bien. Mientras caminábamos me fue contando que la Hacienda, antes de la pandemia, se dedicaba sobre todo a fabricar mozarella de búfala, queso de búfala y todo lo que podían sacar de la búfala. Pero que después de la pandemia lo habían abierto también como alojamiento con distintas actividades.

Volvimos otra vez a la hacienda, para desayunar. Aquí ya se juntó Adela. Al rato ya fuimos a los comederos que tenía preparados, tanto de colibríes como de pajaritos . Estuvimos casi tres horas. Adela se nos unió al principio pero luego se tuvo que ir a rehacer la maleta, que como habíamos estado varios días con coche y hoy lo dejábamos, lo habíamos usado para ir dejando cosas que había que recoger.













Yo me hubiese quedado otro día más, para buscar más bichos, pero el viaje tenía que continuar. La entrada en Cali fue un poco estresante por el tráfico que había. Después de varios días en los pueblitos con poca gente, el cambio fue sustancial. Primero nos acercamos al hotel, Casa del Hidalgo, a dejar todo el equipaje, y luego ya fuimos al centro comercial donde teníamos que devolver el coche. Lo llenamos de gasolina y dejamos sin problema. Ya que estábamos, nos dimos una buena vuelta por el centro comercial, para matar un poco la tarde. Comimos, hicimos varias compras y nos cogimos un taxi de vuelta para el hotel. Nos quedamos descansando, probando una sauna y una piscina que había hasta la hora de cenar. No nos dio más de sí el día.