17 febrero 2023

18-02-22: Circuito corto de Angkor.

 

El itinerario previsto para este día iba a ser el siguiente:

1.       Ta Prohm.

2.       Banteay Kdei

3.       Srah Srang

4.       Prasat Kravan

5.       Ta Nei

6.       Ta Keo

7.       Chau Say Tevoda

8.       Thommanon

9.       Phnom Bakheng

10.   Bayon

11.   Angkor Wat

Pero varios de los templos los acabamos descartando por falta de tiempo. El itinerario era demasiado ambicioso. O quizá nos entreteníamos más en los templos de lo aconsejable.

El primero fue el Ta Prohm, el famoso templo que aparece en la película Tomb Raider. Como nos ocurrió el día anterior, estuvimos prácticamente solos, con otras tres parejas con las que nos íbamos turnando para hacer las fotos en las plataformas preparadas.






Desde aquí fuimos al Banteay Kdei.





Justo enfrente se encuentra el estanque de Srah Srang, al que Adela, por el calor que hacía, casi ni se quiso asomar. Y eso que solamente era la tercera visita.


Hay que decir que este día la ruta la hicimos en tuk tuk, ya que al ser las distancias más cortas, no había problema. Pasamos de los dos siguientes de la lista y nos acercamos al Ta Keo, de tipo montaña, al que tampoco subimos. Nos limitamos a dar una vuelta a su alrededor.


Desde aquí ya entramos en el recinto de Angkor Thom, la ciudadela en la que se encuentran la terraza de los elefantes, la del rey leproso y el templo Bayon. La terraza del rey leproso nos encantó. La de los elefantes no estuvo mal, pero al lado de la otra hace que parezca menos.







Antes de ir al Bayon, y fuera de programa, visitamos el templo de Baphuon, subiendo hasta arriba. Las vistas merecen mucho la pena.



Y ya por fin, el templo de Bayon, que es uno de los imprescindibles. Sus relieves de escenas de guerra son espectaculares.









Para rematar solo nos quedaba disfrutar de la joya de la corona, Angkor Wat. Y aunque realmente no había demasiada gente, fue donde más encontramos (lógicamente, por otro lado). No fue el templo que más nos gustó. Sí que es verdad que es muy fotogénico pero al no poderlo disfrutar tanto en la intimidad… Además a Adela no le dejaron subir a la parte superior, por llevar los brazos (no los hombros) demasiado al aire. Y aunque intentamos el truco del foulard para taparse, le dijeron que no. Lo acabé viendo bastante rápido, para que no tuviera que estar esperando mucho.





Así que lo que más me gustó, aparte de la típica imagen exterior, fueron los pasillos con las escenas mitológicas, donde nuevamente volvimos a estar completamente solos.



Con el tiempo de las visitas ya cumplido, repetimos el ritual de los últimos días, salvo que al estar más cerca llegamos un poco antes, así que Adela aprovechó para hacerse un masajito en el hotel, que le pareció casi el mejor del viaje. Luego trayecto hasta Siam Reap para las últimas compras y cenar. Nuestro breve tiempo en Camboya llegaba a su fin.

16 febrero 2023

17-08-22: Circuito largo de Angkor.


Aunque nos saliera un poco más caro decidimos hacer la ruta de hoy en coche para tener aire acondicionado, ya que como los traslados iban a ser más largos y hacía bastante calor, nos venía mejor que el tuk tuk.

El itinerario previsto, sacado de los foros de Los Viajeros, era el siguiente:

1.       Banteay Srei.

2.       Banteay Samré

3.       Pre Rup

4.       Mebon Oriental

5.       Ta Som

6.       Neak Poun

7.       Preah Khan

El motivo era, en teoría, ir al más alejado primero, y al que supuestamente podría tener más afluencia, para luego irnos acercando. Después de pactar el itinerario con el conductor el día anterior, y darnos el ok, vemos que el primer sitio donde nos para es el Pre Rup.


Lo veo un poco de mala gana (la verdad es que es uno de los menos llamativos) y al llegar por fin al Banteay Srei, un poco agobiado por la cantidad de gente que ya nos íbamos a encontrar, le canté las cuarenta al conductor, diciendo que si se queda en una cosa, no tiene por qué alterarlo por su conveniencia sin consultar. Mi argumento de la masificación quedó un poco absurdo cuando en el parking nos encontramos un coche y un autobús con ocho personas.

Ya un poco más tranquilo nos dedicamos a ver el templo, que tiene unos trabajos de filigrana en la piedra alucinantes, posiblemente los más finos de todo el viaje.





En este templo (como en casi todos los de Angkor) se entra por un sitio y se sale por otro. A la salida pasamos por las consabidas tiendas, donde cayeron las primeras compras del viaje, poniendo en marcha nuestras ancestrales técnicas de regateo que tan escasos éxitos nos han proporcionado.

De nuevo en marcha nos dirigimos al Banteay Samré, más grandioso pero no tan fino como el anterior.




El siguiente fue el Mebon oriental, un templo tipo montaña con sus característicos elefantes en las esquinas.



El Ta Som es otro de los imprescindibles, con sus emblemáticas caras y sus árboles invadiendo la roca.





Muy cerca queda el Neak Poun, sin demasiado interés bajo mi punto de vista, pero curioso por tener un estanque con el edificio en medio. Aquí nos encontramos con un grupo que estaba haciendo meditación en unas esterillas.



Y por último nos acercamos al Preah Khan, que también tiene bonitas tallas.




Hay que comentar que el circuito largo se llama así porque se va más lejos, no porque se tarde más en recorrerlo. Al contrario, el circuito corto que haríamos el día siguiente nos dejó bastante más agotados. Menos mal que entre templo y templo siempre nos esperaba una botella de agua fresquita.

Una vez en el hotel nos dio tiempo a una pequeña siesta reparadora, y de nuevo en marcha a Siem Reap, que teníamos que aprovechar para hacer un montón de compras de las tiendas que vimos el día anterior. También nos dimos un pequeño masaje en los pies, 5$ por persona antes de terminar el día cenando pollo con piña.

15 febrero 2023

16-08-22: Traslado a Camboya y visita de Beng Mealea.


Nuestro vuelo salía a las 10 de la mañana, así que a las 7 estábamos saliendo del hotel. Tras unos intentos infructuosos con el Grab, no nos quedó más remedio que coger un taxi que pasaba por allí y que nos cobró lo que quiso, porque se nos hacía tarde.

Tanto el vuelo (de una hora) como la entrada en Camboya las hicimos con total tranquilidad.. Nos habíamos sacado la e-visa por internet y no tuvimos que esperar colas. A la salida del aeropuerto nos estaba esperando el tuk tuk que nos había enviado el hotel. El conductor puso las maletas como pudo, y nos pusimos en marcha. Pero al poco tiempo tuvo que parar a poner los plásticos de los laterales del tuk tuk porque empezó a caer el diluvio universal. Afortunadamente fue breve.

Ya en el hotel preguntamos por las excursiones típicas. Nos sacaron un panfleto con los precios y nos dijeron que el conductor sería el mismo que nos había recogido en el aeropuerto. Quedamos con él en hacer esa misma tarde la excursión a Beng Mealea. Tuvimos que prepararnos rápido, ya que se encuentra algo alejado, y no nos quedaba mucho tiempo antes de que cerraran. Además antes nos tocó parar a comprar las entradas para los tres días.

Estuvimos casi hora y media, guiados por un policía local que nos empezó a decir, por aquí no, seguid por aquí… a cambio de la consiguiente propina. Para ser el primer templo, nos gustó bastante, fue un buen aperitivo de lo que quedaba por ver.






De vuelta al hotel, y tras una ducha reparadora, nos dirigimos a lo que propiamente es Siem Reap, para empezar a olisquear lo que pudiera haber en las tiendas. La zona turística realmente son cuatro calles, y cansados como estábamos, todavía del jet lag y del viaje, no tardamos en cenar y en volver al hotel a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar.


14 febrero 2023

15-08-22: Introducción, preparativos y primeras visitas en Bangkok.

 

Después de la aventura africana del año pasado, esta vez decidimos volver al sudeste asiático. En principio nuestro destino elegido había sido Sri Lanka. Compramos los billetes de avión el día 18 de junio, pero pocos días después empezaron a llegar noticias “preocupantes” de revueltas sociales, y sobre todo, de desabastecimiento de gasolina, con colas kilométricas para llenar el depósito. Y aunque tenía ya la ruta hecha y los hoteles reservados, pensamos que íbamos a estar las dos semanas pendientes de si seríamos capaces de llegar al aeropuerto el último día, sin disfrutar del viaje, y decidimos cambiar de destino. Sobre la marcha miré las condiciones de cambio de billete de Emirates, y pagando 70 € más por persona (sobre la burrada de los 1600 € que ya habíamos pagado con anterioridad) elegimos hacer un combinado Tailandia – Camboya.

En Tailandia habíamos estado en el 2017, a la vuelta de un viaje por Laos, solamente tres días en Bangkok (con una excursión a Ayutaya), y como nos había sabido a poco, siempre lo teníamos en mente para volver. Y esta era una buena oportunidad.

Finalmente nos salió un viaje un poco cortito, de 12 días, porque con el cambio de destino también tuvimos que cambiar las fechas (salir un día más tarde y volver un día antes).

Después de llegar bastante tarde el día anterior por un retraso en el segundo vuelo, finalmente llegamos al hotel cerca de la una de la noche. Así que entre eso y el jet lag, nos tomamos el día con calma. Como ya he dicho, era la segunda vez en Bangkok, así que para este primer día tenía apuntadas un par de cosas que no vimos la otra vez.

Lo primero que hicimos fue ir a cambiar dinero a un cercano Superrich, donde nos tocó esperar un buen rato por la gente que teníamos delante.

Una vez provistos de efectivo, nuestro primer destino fue el Wat Ratchanatdaram Worawihan, mediante un taxi que pedimos por la aplicación Grab. Allí estuvimos totalmente solos. Se notaba que las restricciones de la pandemia seguían vigentes en la cercana China.






A continuación, y tuktuk mediante, nos acercamos al Wat Benchamabophit, que nos gustó bastante, y en el que nuevamente estuvimos prácticamente solos.




Desde aquí nos acercamos al parque Lumphini, aunque nos costó bastante que nos cogiera un taxi. Como ya había llegado la hora de comer, antes de entrar, compramos cuatro cosas en un 7 eleven que había en la entrada. Una vez en el parque dimos la vuelta al lago, buscando los varanos.




Y como el parque quedaba cerca de nuestro hotel, nos acercamos a darnos una ducha ya que a las ocho teníamos masaje en el Dahra Spa, un sitio bastante caro para lo que son los masajes en Tailandia, ni de lejos nos dieron el mejor masaje del viaje, pero que para ir abriendo boca no estuvo mal. Eso sí, yo cometí la osadía de pedir el masaje fuerte y luego tuve agujetas tres días.

Terminamos cenando en un restaurante chino, el mismo en el que estuvimos hace cinco años, pidiendo de nuevo el crispy pork. Afuera diluviaba.