De nuevo otra vez a la aventura, pero como se puede suponer después de leer el título de la entrada, las cosas no acabaron saliendo bien del todo.
Después de pasar la noche en un hostal en Barajas, ya que nuestro vuelo a Bogotá salía a las nueve y media de la mañana (con lo que teníamos que estar en el aeropuerto a las siete y media como tarde), facturamos sin más problemas. Pero a la hora de embarcar empiezan a decir que si se retrasa una hora, a la hora que en dos horas dan nuevas noticias. Pasan tres horas y nadie dice nada… Al final el tema era que al cargar las maletas habían dado un golpe en la puerta de la bodega de equipajes y había quedado abollada. Por lo visto el mecánico decía que no había problemas, pero el capitán se negaba a volar hasta que no estuviera bien arreglada. Cuando anuncian el retraso del vuelo hasta el día siguiente todo fueron voces diciendo, y qué hay de lo mío. La chica del mostrador se portó fenomenal, pero la verdad es que la pobre no daba abasto. Aunque te reubicaban automáticamente para el día siguiente nosotros teníamos el problema de que Bogotá no era nuestro destino final, sino que volábamos a Medellín en un vuelo con otra reserva, así que nos tuvimos que quedar hasta el final del todo a gestionar la incidencia.
Mientras hablaba con la chica me acordé que nosotros volábamos a Bogotá porque no todos los días había vuelos a Medellín, pero que igual al día siguiente sí que podría haberlo, y efectivamente. Nos dijo, pues no sabéis el favor que me hacéis al dejar dos plazas libres en un vuelo tan solicitado. Y nosotros, bueno, el favor nos le haces tú también al no tener que andar haciendo escalas.
Después de esto nos acercamos a facturación a que nos dieran un certificado de que el vuelo se había retrasado, de cara a reclamar al seguro. Me dijeron que me lo enviarían al correo. Con todo aclarado ya fuimos al hotel que habían puesto a nuestra disposición, el Marriott. Todavía nos tocó esperar en la cola del transfer de la gente que había. Al llegar al hotel se me acerca un tipo diciendo que han creado un grupo de whatsapp para reclamar, que si estoy interesado en unirme. Al principio dije que no, pero luego cambié de opinión y me metieron en el grupo. Yo, inocente de mí, pensé que ese grupo había surgido por iniciativa popular, pero al ver el logotipo, de una tal Legal Sky, vi que era de una empresa que se dedica a gestionar reclamaciones de vuelos con una módica comisión del 25%. Se conoce que tienen trabajadores en los hoteles donde suelen ir los vuelos cancelados y están al acecho de lo que puedan rascar.
Realmente esta cancelación, aunque era una faena, no suponía un gran trastorno en nuestros planes, ya que había dejado el primer día en Medellín un poco como colchón para adaptarnos al jet lag y hacer un par de visitas de las menos importantes. Así que bueno, como hay imponderables que nadie quiere pero que te pueden venir (al igual que en resto de la vida) intentamos tomarlo de la mejor manera y hacernos a la idea de que ya estábamos de vacaciones. Como no habíamos podido recuperar las maletas facturadas, ya preparadas para el vuelo del día siguiente, nos acercamos a un centro comercial a comprar algo para ponernos, y sin más que hacer, esperar al día siguiente a ver si había más suerte con el vuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario