Teníamos el vuelo a las tres y media de la tarde, así que nuestra idea era coger el bus a las doce y media, para ir con un poco de calma. Adela prefirió quedarse haciendo la maleta con tranquilidad, así que lo que se me ocurrió fue ir a hacer más fotos a las figuritas de la orilla de Buda que habíamos visto al principio de la semana de noche.
Y por fin crucé andando el emblemático Puente de las Cadenas, que no lo había hecho en toda la semana.
A las once ya estaba de vuelta en el hotel, que también tenía que hacer la maleta. Y sin mucho más que contar, así acaban nuestras vacaciones de este año.
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