19 octubre 2026

04-08-2026. Zona de Pest, barrio judío y crucero por el Danubio.

Siguiendo con nuestra costumbre de madrugar para evitar en lo posible el calor, a las nueve y diez (abren a las nueve) estábamos entrando en la Catedral de San Esteban. Al igual que el día anterior, apenas había gente. La visita nos llevó algo más de una hora, subiendo a la azotea en ascensor.











Empezamos a caminar hasta la estatua del policía barrigón, por la calle que sale justo frente a la puerta de la catedral. Las fotos no nos salieron todo lo bien que nos hubiera gustado, porque medio policía estaba al sol y el otro medio a la sombra. Dijimos que ya volveríamos en otro momento cuando estuviera bien, pero se nos pasó. Estuvimos echando un ojo al hotel Four Seasons, desde fuera, por supuesto, y al cercano puente de las cadenas. Luego ya continuamos bajando por ese margen del río, viendo las distintas figuras que hay. A las doce y media estábamos de vuelta en el hotel.













A pesar de todo el calor que hacía hice de tripas corazón, y mientras Adela se quedaba descansando, yo salí en busca de más estatuillas hasta las cercanías del famoso hotel Gellert, que estaba cerrado por obras. Le tuve que preguntar a la IA dónde estaba la famosa estatua del maestro Yoda, porque era imposible encontrarla. Claro, en el segundo nivel del metro, imposible de ver desde fuera.



Crucé andando el puente de Isabel, buscando la figura del rey, una de las más reconocidas, y luego la de Lisa Simpson, que me decepcionó. Después de una visita express de entrar y salir al mercado central, acabé comiendo en el Burger King que hay delante. Por lo menos tenían un poquito de aire acondicionado, que ya me hacía falta.






Hoy la siesta era más necesaria que ningún día. Sobre las siete salimos a dar una vuelta por el barrio judío, que teníamos el hotel cerca, viendo la sinagoga de la calle Rumbach, los patios de bares de Gozsdu y luego acercarnos a la Gran Sinagoga. En estas viene un coche de policía a toda velocidad, con las sirenas puestas, hacia donde estábamos nosotros. Y es que por lo visto alguien se había subido a la verja del patio donde está el árbol de la vida. Se había subido solo para hacer la foto, pero fue suficiente para que desde dentro avisaran, no sé si pensando en que se les iban a colar, a vandalizar o qué. Salimos pitando de allí, por lo que pudiera pasar.







Ya se nos había hecho la hora de acercarnos al crucero. Estuvimos dudando de si ir o no, porque para ver todo apagado… Pero bueno, como ya estaba pagado… La compañía fue Silverline, que salía al lado del puente de Isabel. La elegimos por ser de las más baratas, sin incluir ni cena ni bebidas ni nada. Para lo que fue el crucero, suficiente. La primera mitad estuvo bien y se pasó rápido, porque fuimos hasta la isla Margarita pasando por el Parlamento, hasta llegar de nuevo al puente de Isabel. La segunda hora ya se hizo más tostón, porque seguimos navegando río abajo sin casi edificios singulares en las orillas. Pero bueno, por lo que vimos, todas las compañías hacían el mismo recorrido, en barcos más o menos modernos.




El día no dio más de sí. Al día siguiente tocaba madrugar, que teníamos excursión a Bratislava.

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